Cada día que pasa me refuerzo en la idea de que Dios se infatuó con su obra y la detuvo antes de lo debido. La arrancada de esos primeros seis días fue impecable. Pero luego se mareó contemplando su novísima esfera azul danzando en la nada. Y fue entonces que cometió el error que aún sufrimos: convertir el Génesis en fábula de dogma. Tal como lo dejó (interrupto y en clave) resulta difícil desentrañar el incordio inicial de entrecasa. Del Paraíso, digo.Que Eva y Adán se fueran de boca por querer espiar el guión celeste, no es crimen que merezca el castigo que sobrevino. La especie pagó de sobra ese traspié (si lo fue).Nuestros dos primeros infelices solo querían gozar de una manzana común. Probarla y no dar cuenta a nadie del asunto. No era más que eso y un poquito de curiosidad. Más humano, imposible. Aquí Dios actuó más como Papa que como Dios. Y es por eso que nos cuesta entenderlo.
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Marta Repupilli dijo: 16 Dic 2007 - 15:27
A mi entender, se trata de la incontenible lucha por la búsqueda de ese paraíso perdido convertido en propiedad privada, origen verdadero del pecado original…