El famoso trámite de la Costilla del Edén fue una chapuza: debieron ser dos e intercambiadas por Eva y Adán ante el Escribano Mayor que todos saben.Pero no. Acabó en sosa leyenda versicular bajo manzano, sin contrato en el Día de Autos ni Sello Celestial. El prólogo del Génesis no cuenta porque Dios se saltó el tema del género. Empezar con uno, siendo que en cada uno había dos. Lo tiene bien aireado la ciencia. Y aún mejor cada cual al hacer inmersión en su espinazo sensible. Pero algún apuro tendría Dios. No lo vió y su error derivó en otro: el infeliz donante de costilla se sintió con derechos a royalty, copyright y trampas mil. Salió del libreto y se desnaturalizó. Creyó que era solo hombre y perdió la chaveta. Mediado, actuando vacío de su otra mitad, concluyó en el refinado productor de desastres que sufrieron los siglos (y las mujeres y los niños).El director de cine Marco Ferreri me dijo cierta vez en San Sebastián que él tenía la solución de los problemas del mundo y que era simple y una. Abrió un silencio y con vozarrón papel de lija, me liberó del ¿Cuál?: “Que cada hombre se tome de la mano de la mujer que tenga más cerca y se deje guiar. Con esto solo bastaría”. El “cerca” puede ser o no geografico. Pero sí Cerca. (Vaya este talismán a los 20.000 lectores de 20palabras.com y los 25 adanes y evas que cada minuto echan su botellita al mar digital. Y un consejo. Desconfíen del presunto novato 2008 que les vendan. Si viene de 2007 se las sabe todas. Suerte.Y cerca.
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