Allá, por los 70`, un grupo de expertos del Club de Roma se reunió para verificar si el rumbo tomado por Occidente era el correcto. Su documento final no dejó dudas. La brújula dijo no. Recomendó acordar crecimiento cero, reacomodar cargas y armonizar el desarrollo de todas las regiones del mundo. Persistir en la irracional salvación local, regional, parcial o imperial llevarían al mundo al colapso. Ya han pasado 36 años. Más de 100 plagas estragan el planeta. Se disparó el tiempo y el progreso es una inmensa mancha de petróleo sobre la cara del mar. Ahora, quien pueda rebobinar, buen rebobinador será. De dónde saldrá “el mecánico que lo pueda arreglar” chi lo sa. Artistas, científicos, campesinos no tienen voz ni voto. No es susto nuevo. Está por correrse el telón de otra época. A no perder de vista la zanahoria que nos despierta y mueve cada día. Si ella se escapa se nos para el burro.
Tags:Editorial
Puede dejar un comentario, o hacer un trackback desde su sitio.
maresdelsur dijo: 18 Nov 2007 - 08:44
Aun hay esperanza…espero…
martin dijo: 18 Nov 2007 - 15:05
La equidad es la gran deuda de la humanidad. El desarrollo desparejo del mundo, es una política global no una casualidad. Equidad y politicas de mercado no son compatibles hoy.
La Ecología Política del Club de Roma es posible, pero el cambio mundial es una cuestión de conciencia e individual. Anque quieran que no nos demos cuenta.
Un abrazo
Luis M. De Maio dijo: 18 Nov 2007 - 20:34
Obviamente el Club de Roma no se equivocó, pero tampoco es necesario una reunión de “expertos” para determinar que el rumbo esta equivocado. De que sirve. El que puede lo menos, puede tener la esperanza de lograr subir otro escalón. Mientras instalemos plantas para cartoneros, y votemos a incapaces, no podemos pensar en subir ningún peldaño. Si no logramos componer la casa, no intentemos arreglar el mundo. Un abrazo.